Mostrando entradas con la etiqueta trampas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trampas. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de mayo de 2014

Las trampas de la desigualdad

No es de extrañar que muchas jóvenes, y no tan jóvenes, piensen que ellas no viven en un mundo machista porque, gracias a la lucha de otras mujeres en el pasado, existe la igualdad de sexos en nuestra sociedad. Sin embargo, Miguel Lorente, médico forense y acreditado experto en violencia de género, nos explica que, aunque todavía no sean conscientes de ello, seguramente esas jóvenes ya se encuentran atrapadas en situaciones no igualitarias y seguirán encontrando palos en las ruedas a medida que traten de avanzar en sus carreras profesionales, y también en sus vidas privadas; del mismo modo que muchas de las mujeres de más edad que antes soñaron la libertad no han podido salir de los espacios y estereotipos que las atraparon.

En estos años hemos aprendido a identificar las consecuencias de varios factores como la discriminación, los resultados más graves de la violencia o la desigualdad salarial; no obstante, no conocemos las trampas que la cultura tiene distribuidas por el terreno de la convivencia, para que todo transcurra de la forma prevista y dentro de los límites establecidos para hombre y mujeres.

La situación nos muestra que queda mucho por hacer, no sólo en el abordaje de las manifestaciones de la desigualdad, sino, y sobre todo, en la transformación de las circunstancias que dan lugar a ellas.

En Tú haz la comida, que yo cuelgo los cuadros, se muestran las trampas que esconde nuestro mundo, unas directrices aparentemente menos rígidas que antaño pero que tienen la misma finalidad de siempre: que nadie se salga del sistema establecido. Estos ardides, aunque ideados para controlar a mujeres, también están despertando el rechazo de algunos hombres que no quieren encajar en los roles tradicionales. Y es que, tal y como decía Simone de Beauvoir: «el problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres».


Disponible en LIBRERÍA SORIANO: "Tú haz la comida, que yo cuelgo los cuadros", Miguel Lorente Acosta. Rústica con solapas. Crítica 2014. 288 pág. 17'90€

jueves, 27 de febrero de 2014

Homo egoísta

Vivimos en un estado permanente de subasta. Toda nuestras biografía, los logros conseguidos, nuestros sentimientos..., todo se evalúa en un constante "me gusta". Los modelos mentales económicos han conquistado al resto de ciencias sociales, y la absurda idea de que "el ser humano es egoísta" se ha convertido en algo así como una ley natural. Vivimos conectados a esas premisas, desde la genética hasta la moral, desde las latas finanzas hasta las cuentas de Facebook o Twitter. Todo ha quedado reducido a la teoría de la elección racional, del propio interés. Una tesis cuyo origen se remonta a la Guerra Fría y que no sólo no funciona, sino que ha sido manipulada para ser aplicada en beneficio del mundo financiero y en contra de teorías basadas en modelos cooperativos.

El sistema capitalista se nos está escapando de las manos. El dictado de la nueva economía -en la que los "ordenadores" gestionan los mercados de acciones y divisas- nos indica que los Gobiernos están perdiendo su independencia y las democracias se convierten en marionetas de los mercados. Un juego en el que, al final, perdemos todos.

Schirrmacher hace un entretenido, ágil y bien documentado relato de ello y nos advierte de los riesgos de convertir la vida entera en un juego eterno de medallas, premios y promociones. Es hora de pensar en una vía de salida, en nuevos modelos altruistas y de colaboración que no conviertan cada uno de los aspectos de nuestra vida cotidiana en una mera ecuación matemática.


Disponible en LIBRERÍA SORIANO: "Ego. Las trampas del juego capitalista", Frank Schirrmacher. Ariel 2014. Rústica con solapas. 320 págs. 24'90€